Mi amigo Antonio Capellán (de Jamones Capellán) supo de mi afición a las buenas morcillas este verano cuando, desvirtualizándonos, nos conocimos en Haro. Ese día estuvimos hablando (y comiendo) sobre morcillas. En esa zona se hacen unas estupendas.
De aquella conversación y de su amabilidad, recibí un paquete con diferentes productos de la zona. Este post es un adelanto de algunos de los productos que he probado.
Morcilla de Hormilla: bien especiada y suave.
Morcilla de Santo Domingo de la Calzada: esta me enamoró. Picante pero equilibrada. Una rica morcilla de arroz.
Chorizos caseros: impresionantes chorizos. También me aconsejó (padres mayores, colesterol...) que los partiera por la mitad y los hiciera al microondas (si, poco ortodoxo). Así se queda mucha de la grasa en la fuente donde se han hecho. Sólo resta pescarlos y ponerlos en otra fuente. Nos gustaron mucho (vamos que disfrutamos como cochinos).
Esto lo acompañamos con unos pimientos que suelo hacerles que también, para que no contengan tanta grasa, los hago con muy poco aceite. Al principio los tapo para que casi se cuezan y luego los dejo destapados para que se evapore el agua. Quedan tiernos, suaves y muy digestivos.
Jamón: tierno y sabroso. Antonio ¡qué buenos jamones tienes!
Tarro de pimientos asados caseros: estos los tengo que hacer como esgarrat.
Chorizo seco: aún no lo he empezado pero anticipo que es picante (¡cómo me conoces!).
Ah! y un vino de Rioja pero blanco llamado Florencius del 2009 que aún duerme en mi cava.
Vamos que de el cerdo, hasta los andares me gustan.
Muchas gracias por el regalo.
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