El conejo es una carne que nunca me ha hecho mucha gracia. Hace unas semanas hice un curso de cocina con Guillermo (Chef-away) tremendamente interesante. Debíamos decirle dos ingredientes: uno que nos costara comer y otro que nos encantara. De esos elementos (cada uno de nosotros eligió los suyos) realizó recetas que los contenía intentando cambiar lo que no nos gustaba: la textura, el sabor.... A mi, del conejo, no me gusta demasiado porque la encuentro una carne seca, poco jugosa.
Bueno de ese curso, saqué la idea de esta receta. Gracias Guillermo.
Ingredientes:
un conejo hermoso
2 litros de aceite de girasol
2 cabezas de ajos
unas ramas de tomillo fresco
unas ramas de romero fresco
sal y pimienta
Cortar el conejo en trocitos y salpimentar.
Poner una olla grande con el aceite, las ramas de romero y tomillo y las cabezas de ajos (limpialas un poco) cortada por la mitad.
Pon la olla en el horno puesto a 80º, no debe estar fuerte, apenas deben salir unas pequeñas burbujas. Introducir el conejo salpimentado y dejarlo.
Cuando veas que la carne está tierna, es el momento de sacarlo. A mi me costó 20 minutos.
Sacalo del aceite y déjalo escurrir en una rejilla. El aceite puedes reciclarlo. Filtralo con un colador bien tupido y con unas gasas estériles para filtrar todas las impurezas que hayan quedado.
Cuando vayas a comerlo, pon el gratinador del horno a plena potencia y dispón los trozos de conejo en una rejilla apta para el horno y dora los trozos. Dales la vuelta para que quede dorado por ambos lados.
El conejo estará crujiente y tostado por fuera y tierno y sabroso por dentro, con un intenso sabor a monte (por el tomillo y el romero). Delicioso!
Coste: medio (aunque si filtras el aceite es barato)
Tiempo: una hora
Dificultad: no mucha ¿si?
2 comentarios:
Fantasticos
¡Gracias!
A disfrutar!!
Karoleta
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